Los cielos de Europa están recibiendo pequeñas cantidades de partículas radiactivas procedentes de Fukushima. Ayer Alemania y Suiza detectaron en su atmósfera escasas cantidades de yodo radiactivo, lo mismo que ya había ocurrido en Francia, Finlandia e Islandia. Pero la cantidad es pequeña, señalan los expertos, y no resulta perjudicial para la salud.Por otra parte, la ministra de Agricultura y Consumo alemana, Ilse Aigner, aseguró ayer que el Ejecutivo va a extremar los controles sanitarios sobre los productos alimenticios procedentes de Japón para detectar posibles contaminaciones por radiactividad. Y es que en algunos estados cercanos a Japón ya se han detectado verduras con contaminación cultivadas en áreas no afectadas por el accidente.